Semana 5 ó 6…bueno, no importa, una semana más. Hicimos los primeros y únicos parciales programados para este fabuloso ciclo. De manera personal, abordé estos parciales como quién camina por una campo minado: nunca se sabe qué se puede esperar.
Mi metodología consistió en leer clase por clase y comparar mis notas personales con cada presentación. El contenido de naturaleza estrictamente teórico me quemó un poco las neuronas pero me encontraba en cierto estado de tranquilidad por haber asistido a todas las clases de todos los talleres; sin embargo, no me aprendí nada de memoria.
El primero en la lista fue el de Consultoría. Debo confesar que fue un “poco” agotador. En mi caso, lo que más tiempo me llevó fue la creación de la dichosa carta a nuestro empleador explicándole ciertos puntos de la comunicación organizacional y para cerrar teníamos que adjuntar un presupuesto de anuncios en prensa, el cual (por motivos de tiempo) sé que no tiene la mejor presentación. En esta carta toqué puntos que sentía que ya tenían respuesta en preguntas anteriores, por lo mismo, sentí que estaba redundando. Mi recomendación para Cecilia, sería que el formato del examen fuera más conciso, más integrado. Creo que hubiera bastado la carta para abarcar todos los temas vistos en clase.
Luego vino el de Validación. La carga teórica era grande, pero por suerte tuvimos la oportunidad de ocupar el material utilizado en clase, sobre todo las anotaciones que fueron, verdaderamente, mi salvación (bueno, eso digo yo). Así no estamos preocupados por aprendernos de memoria las cosas, sino que se le saca provecho al contenido de las clases a través de su análisis. Buena propuesta, Roxana, la felicito.
El pasado viernes tuvimos el de Campañas. Sus mejores atributos fueron su estructura sencilla y su brevedad. Pudimos salir rápido sin mayores complicaciones, pero considero que habían elementos que teníamos que aprendernos de memoria, cosa que yo no hice, así que no sé cómo me habrá ido en la parte conceptual.


